Costa Oeste Estados Unidos – West Coast United States

// Author: Marina // 0 Comments

Costa Oeste Estados Unidos – West Coast United States

YOSEMITE

Día 1 – Martes 24 de Abril de 2018

Hoy iniciamos nuestro ansiado viaje al Oeste de Estados Unidos. El año pasado estuvimos viajando por la costa Noroeste, y visitamos los estados de Washington, Oregon y Norte de California. Fue un viaje que nos encantó y del que podéis leer y ver las fotos aquí. Esta vez, la ruta que vamos a hacer es una de las mas conocidas y que la gran mayoría de los turistas que viajan a Estados Unidos suelen hacer.
Teníamos el vuelo de Bilbao a Frankfurt, y desde allí a San Francisco. junto con el cambio horario ( – 9 horas con respecto a España), nuestra hora de llegada seria a las 13:30 de la tarde. Nuestro plan inicial era aprovechar esa tarde para conducir hasta Yosemite y hacer noche allí. Normalmente viajamos de manera improvisada, pero siempre intentamos tener reservada la primera noche, y esta vez sería en un camping a 45 minutos a las afueras de Yosemite. Teníamos reservadas 3 noches porque queríamos aprovechar al menos 3 días para ver este impresionante parque.
Sin embargo, esta vez en comparación con la anterior, salir del aeropuerto se hizo mucho mas largo. Aunque ya teníamos la ESTA del año pasado, esperamos una cola igualmente en las aduanas, nada más y nada menos que dos horas de espera. Ya eran mas de las 15:00 cuando por fin habíamos conseguido salir de allí. A Yosemite teníamos unas 3,30h de viaje, así que empezamos a agobiarnos pensando que llegaríamos al anochecer… Rápidamente fuimos hasta Sixt con el Airbus que sale del aeropuerto y recogimos nuestro coche, un Kia bastante grande. Tras comprobar que los asientos se abatían y podríamos dormir dentro sin problema (Por si alguna noche se complica…) fuimos andando hasta un pequeño centro comercial justo a la vuelta de Sixt. Para viajar por Estados Unidos necesitamos internet, y teníamos que hacernos con una tarjeta Sim. El año pasado la hicimos con T-Mobile, y este año nos la hicimos con ATTL. Esperamos un cola de casi una hora y tardamos casi otra hora en comprar las tarjetas y activar las sim. En este viaje aprendimos la importancia de tener una tarjeta de Débito, facilita mucho los pagos, ya que allí no siempre aceptan tarjetas normales. Tuvimos que activar las tarjetas Sim telefónicamente, y nos ayudó amablemente el chico que atendía. Y menos mal porque entender el ingles de una teleoperadora no era nada fácil. Para cuando conseguimos salir de allí ya eran las 16:30, bufff!
Arrancamos el coche y nos pusimos en camino con nuestros móviles ya en marcha, a sabiendas de que seguramente ya no llegaríamos al camping a tiempo. En Yosemite no hay supermercados, así que por el camino tendríamos que parar a hacer las compras de comida para al menos 3 días.
El tráfico en San Francisco y los alrededores es de locos. Aunque hay autopistas de hasta 6 carriles, las aglomeraciones son contínuas y hay que tener mucha paciencia. Tampoco es que se pueda correr mucho… Porque te calzan una multa. Yo no hacía mas que mirar como el GPS seguía sumando minutos a nuestra hora de llegada. Íbamos a tener que dormir en un motel a medio camino…
En la ciudad de Tracy paramos en un Walmart a hacer la compra. Compramos pan, jamón, queso para bocadillos, arroces y pastas para cocinar, leche en cajas pequeñas, yogures, ensaladas preparadas y muchísimas mandarinas. Es muy difícil encontrar comida sana en los supermercados aquí, así que a pesar de las miles de tentaciones, como las Lays de mil sabores y las Oreos de todos los tipos, este año nos habíamos propuesto hacer el viaje lo más sano posible.
Por suerte, Tracy era un pueblo bastante grande y con varios moteles. A salir del supermercado ya se había hecho de noche, así que nos dirigimos al más barato que encontramos en TripAdvisor. Nuestro consejo es que si podéis reservar las habitaciones directamente desde TripAdvisor lo hagáis, ya que suelen tener ofertas que no encontrareis al llegar allí. A pesar de que había varias habitaciones libres, al llegar allí el señor nos explico que solo le quedaba una libre, de fumadores y mas cara que la que habíamos visto en internet. Sin embargo no teníamos ganas de buscar mas y decidimos quedarnos. Al fin y al cabo el olor no era tan fuerte como imaginamos en un principio. 
Una ducha, dos mandarinas y ya estábamos dormidos!
 
Día 2 – Miércoles 25 de Abril – Yosemite
 
Un camión echando marcha atrás nos despertó a las 4:30 de la madrugada. Lo cierto es que después de mirarnos nos dimos cuenta de lo bien que habíamos descansado y lo despejados que estábamos a pesar de las horas. Es lo que tiene el JetLag! Qué mejor que aprovechar ese despertar para coger el coche y llegar a Yosemite al amanecer?  Ni siquiera hicimos el checkout porque no había nadie en recepción que pudiera atendernos, cogimos el coche y arrancamos en medio de la noche. 
 
Pensábamos que por fin nos encontraríamos la carretera libre de trafico ¿A esas horas? Pues no. Estaba repleta de coches y camiones. Una hora después por fin conseguimos salir de la red de autopistas y empezar a conducir por una carretera nacional mucho mas tranquila. A las 5:30 ya empezaba a aclarar el cielo y podíamos ver un poquito del paisaje: Campos y campos verdes, muchos de ellos con flores. Lo que daríamos por tener de estos en Bilbao. A medida que nos acercábamos a Yosemite el paisaje se iba volviendo cada vez mas abrupto y mas boscoso. Empezábamos a atravesar valles y a cruzar montañas, la carretera se llenaba de curvas y frondosos bosques de pinos y secuoyas surgían a nuestro alrededor. Al llegar a la entrada del parque, no había ni un alma, ni un guarda donde pudiéramos pagar la entrada al parque Nacional, pero el paso estaba abierto. Así que entramos. Ya tendríamos tiempo después de arreglar ese tema. 
 
En EEUU hay que abonar una media de unos 20/30€ para visitar los parques nacionales, así que si vas a aprovechar a ver varios en tu viaje, lo mejor es que te hagas con un Pase Anual que cuesta 40$ por persona. Nosotros veríamos unos 6 así que nos salía mucho mas rentable hacerlo así. Se puede comprar en los mismos parques y por internet. 
 
Otra cosa importante sobre Yosemite es el funcionamiento de los campings. Dentro del valle se pueden encontrar 14 campings, 7 de ellos son First-Come-First-Serve. Los otros 7 aceptan reservas, pero normalmente ( y sobretodo en temporada alta) hay que reservar con unos 3-4 meses de antelación. Lo ideal es alojarse en un camping dentro del Valle ya que fuera del mismo solo tendréis la opción de acampar en el que estuvimos nosotros, que esta a unos 40 minutos de allí. En nuestro caso, al enterarnos tarde de esto, no tuvimos otra opción. Podéis consultar las disponibilidad de los campings y reservar aquí
 
Desde la entrada norte del parque hasta las profundidades del valle hay unos 35 minutos en coche y os puedo asegurar que cuando vimos Yosemite por primera vez casi se me caen las lagrimas de la emoción. Por el camino, no ves nada…. Hasta que atraviesas un túnel con el coche, y al salir de allí, AHÍ LO TIENES: Un valle enorme del que surgen unas paredes de roca gigantescas, cascadas por todas partes… Parece que estés en un decorado de una película de ciencia ficción. 
 
Nuestra primera parada la hicimos en Tunnel View, a unos 10 minutos en coche desde la entrada al valle. Para cuando llegamos, el sol ya había asomado detrás de la montaña y estaba totalmente de frente, quedando el valle a contraluz e impidiéndonos fotografiarlo. Sin embargo era tan bonito… Nos daba igual la foto, disfrutamos muchísimo. Después bajamos hasta el Río Merced, y allí paramos para fotografiar la cascada Yosemite que se reflejaba en las tranquilas aguas. No llevábamos ni media hora allí y no parábamos de girar nuestra cabeza en alto en todas direcciones alucinando con lo gigante que era todo. Y el frío que hacia por cierto! 8 graditos, pero muy buen tiempo.
 

Nos pusimos de vuelta rumbo al camping (Hodgdon), 40 minutos de vuelta, en el que habíamos reservado 3 noches y ya habíamos anulado la primera… Nos daba miedo haber perdido nuestra reserva de 3 días por no haber podido avisar. Sin embargo, al llegar, nuestra parcela seguía vacía, ¡Gracias! Montamos la tienda, en medio de aquel bosque en el que teníamos una zona de picnic, un hueco para hacer hogueras y las famosas cajas de hierro donde meter toda nuestra comida para evitar los ataques de los osos. Lo malo de aquel camping, es que carecía de duchas.

 

Para poder ducharnos debíamos hacerlo dentro de Yosemite, por 4$ por persona. 
Dicho todo esto y con la tienda ya montada, cogimos el coche de vuelta a Yosemite. Ala, 40 minutos de ida ooootra vez. Al final nos aprendimos el camino de memoria! El parque es muy extenso y no se puede recorrer a pie (Bueno sí, pero es una paliza). Lo mejor es ir en coche o en el Yosemite Bus. Hay paradas de autobús en todos los puntos importantes del parque donde se inician las rutas, que son decenas de ellas. Hacen falta varios días para poder ver al menos unas cuantas cosas.
 
La cascada mas famosa del parque es BridalVeil Fall ( Cascada de Velo de Novia), y sinceramente no decepciona. Hay un trail muy cortito de 5-10 minutos hasta la base, y es lo primero que fuimos a ver. Sin embargo, al llevar tanta agua del deshielo, era casi imposible acercarse mucho sin salir empapado. Disparaba una enorme nube de agua hacia todas direcciones que te calaba de arriba a abajo. ¡Pero fue muy divertido!.
Después de comer una ensalada a las orillas del río merced, y descansar un rato, decidimos hacer una pequeña ruta hasta Mirror Lake. Es una ruta de unos 40 – 45 minutos totalmente llana, y en todo momento íbamos cerca del río. Vimos muchas familias con niños, y hacía tanto calor que incluso algunos se estaban dando un chapuzón en las congeladas aguas del río Merced. Comprobando el tiempo, descubrimos que iba a hacer sol toda la tarde. Para nosotros, los fotógrafos, el sol es un enemigo. Así que la franja horaria desde las 11:00 a las 17:00 (que es cuando peor luz tenemos), decidimos emplearla haciendo otras tareas, como por ejemplo: Escribir el diario, descansar, ordenar las maletas o hacer alguna ruta fácil que sepamos que no requiera hacer unas buenas fotos. Además, como nos levantábamos a las 5:00 de la mañana cada día para ver el amanecer, los días se nos hacían muy largos.
A pesar de que la ruta era corta, hacía muchísimo calor y al final del camino también paramos a refrescarnos un rato y hacer tiempo hasta el atardecer. Al volver de Mirror Lake, nos dimos cuenta de que unos chicos observaban algo fuera del camino. Era un lince! WOW! Qué pasada, con lo difícil que es poder ver uno en libertad. Estaba bastante lejos como para poder hacer unas buenas fotos, y tampoco quisimos molestar. Durante el camino también vimos ciervos, corzos… incluso huellas de oso de las que salimos huyendo.
Por la tarde volvimos una vez más a Tunnel View para fotografiar el atardecer y las últimas luces sobre El Capitán y Half Dome. El mirador estaba lleno de fotógrafos, cada uno con su lugar reservado y su trípode. ¡Cómo somos los fotógrafos a veces! jeje Resultó ser un atardecer muy plano, sin una nube en el cielo. Pero  al día siguiente anunciaban lluvias, y allí volveríamos a esperar nuestras ansiadas nubes. Recogimos nuestras cosas y fuimos de vuelta al camping a hacernos la cena y descansar.
Día 3 – Jueves 26 de Abril – Yosemite
La noche en el camping fue muy tranquila. Dormimos fenomenal y la temperatura por la mañana era bastante fresca. El despertador sonó a las 5:00 de la mañana e intentando hacer el mínimo ruido posible salimos de la tienda en medio de la noche para dirigirnos a Valley View. Las vistas eran similares a las de Tunnel View, pero a nivel del río. sin embargo, la suerte no jugó a nuestro favor, porque ¿Dónde estaban esas tormentas que anunciaban? Seguía sin haber nubes en el cielo y volvimos a tener un amanecer gris y sin color. Aunque desde otro punto de vista distinto (Que no os enseño porque no merece la pena…).
Cuando estábamos a punto de irnos, aparecieron 4 coches que aparcaron delante y de los que salieron como 15 fotógrafos con sus trípodes ¡Madre mía! Incluso a esas horas los Point Views estaban masificados. Les cedimos el turno y nos fuimos a desayunar al coche. Como aún era muy pronto, era buen momento para comenzar nuestro treking a Vernal Falls, una ruta de una hora y media aproximadamente. No era muy larga, pero sí tenía algún que otro desnivel, así que las cuestas nos obligaron a hacer varias paradas por el camino para coger aire.
Había un montón de ardillas y eran súper amigables. Pude hacerle fotos a una de ellas, son monísimas! Aunque… nos avisaron de que podían morder e incluso contagiarte enfermedades. Después de enterarme, me guarde las manos en el bolsillo aunque me entraban ganas de achucharlas todo el rato jajaja
El último tramo hasta Vernal Falls se complicó por la cantidad de agua que bajaba del deshielo. Se hacía muy difícil ver, sobre todo si lleváis gafas como yo jaja. Y había que protegerse con un chubasquero si no querías volver empapado. Acabamos calados hasta los huesos y helados, porque el agua que baja del deshielo estaba tan solo a 3 grados.
El descenso lo hicimos lo más rápido posible y por las zonas de sol para ir secándonos. Al terminar la ruta, aún eran las 12:00, así que como hasta el atardecer no teníamos otra cosa que hacer, volvimos al camping para comer y descansar un rato.
A última hora de la tarde, volvimos a bajar al valle para fotografiar el Half Dome desde el Yosemite Fall Trailhead. Para nuestra sorpresa, Guille encontró una pequeña charca que hacía un efecto espejo muy chulo.
Un día más sin nubes, dimos la vuelta hasta nuestro campamento. Esperando a que al día siguiente, en nuestro último amanecer allí, pudiéramos tener suerte y aparecieran las nubes de una vez.
Día 4 – Viernes 27 de Abril – Yosemite
Eran las 5:00 de la mañana, último amanecer en Yosemite. Y por fín, llegaron las nubes. Pero estaba demasiado encapotado. Sin muchas esperanzas, bajamos hasta Yosemite Falls Trailhead… pero allí las nubes eran demasiado espesas como para dejar pasar la luz del sol. Sin ganas de sacar la cámara, Guille propuso ir hasta Tunnel View para echar el último vistazo y despedirnos de este valle.
Al llegar al parking, se nos empezó a acelerar el corazón. El cielo empezó a abrirse para dar paso a unos rayos de sol que atravesaban el valle entre luces rojas y doradas. ¡Por fin! ¡Menudo espectáculo! Durante más de 20 minutos, la niebla entraba y salía del valle, formando haces de luz dorada que iba iluminando las enormes paredes de granito de Yosemite, y sus cascadas. Ahora sí que podíamos despedirnos de Yosemite. Gracias por este regalo, y hasta la vista!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Have your say