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Costa Oeste Estados Unidos – West Coast United States – Antilope Canyon

// Author: Marina // 0 Comments

Costa Oeste Estados Unidos – West Coast United States

HORSESHOE BEND + ANTILOPE CANYON

Día 9 – Miércoles 2 de Mayo – Horsheshoe Bend 

Después de aquella increíble mañana de nieve en Bryce Canyon, nos pusimos rumbo a Page. Para ello tuvimos que desandar parte del camino que habíamos hecho el día anterior. Paramos a repostar en la gasolinera más barata que encontramos, y casualmente vendían perritos calientes a 2€. Aprovechamos la parada para llenar “el buche”, y el tanque.

Si quieres visitar Antilope Canyon y Horseshoe Bend, debes alojarte en Page.  Es un pueblo bastante grande, y hay infinidad de moteles, pero también un camping con ducha y piscina cubierta. Nosotros preferimos la segunda opción, el camping Lake Powell Campground (28$ por noche).

Una vez llegamos al camping, lo primero que hicimos fue ducharnos. Necesitábamos asearnos de manera urgente y montar la tienda. El camping era bastante sencillote, pero solo íbamos a pasar una noche así que no había problema. Desde aquí hasta Horseshoe Bend teníamos 10 minutos en coche, y aquella tarde no queríamos perdernos por nada del mundo el atardecer en aquel majestuoso meandro en el Río Colorado.

Dejamos el automobil en un parking y fuimos descendiendo durante 15 minutos por un sendero de arena. Sinceramente, aquel día nos agobiamos por la cantidad de turistas que había. No solo el aparcamiento, sino también en el camino. No paraban de pasar personas a nuestro alrededor. Estaba repleto de gente.

Cuando llegamos, había cientos de turistas formando una línea en el borde de Horseshoe Bend. Estamos hablando de un precipicio con una caída de 300 metros y sin ningún tipo de valla de seguridad. Estuvimos esperando varios minutos detrás de la gente sin poder ver nada, hasta que pudimos hacernos un hueco y acercarnos al abismo. Cuando me asomé, un escalofrío me recorrió la espalda, y el estómago se me dio la vuelta por el vértigo. Había visto ese lugar en fotos decenas de veces. Desde diferentes perspectivas, e incluso panorámicas. Pero hasta que no lo tuve delante no fui consciente de lo grande que era aquello. Creo que me costó varios minutos asimilarlo.

La gente solo quería asomarse, mirar y marcharse. Pero eran tantos turistas los que se acercaban que nos daba miedo que nos empujaran sin querer. Sinceramente nos pareció un poco raro que no hubiera más seguridad allí, porque está realmente peligroso.

Así que, para estar más seguros y mantener una distancia de seguridad con el resto de los turistas, Guille sacó su trípode y lo extendió, y después lo hice yo. Íbamos a quedarnos allí un buen rato haciendo fotos. Necesitamos un gran angular para conseguir que la Herradura entrara en el plano. Pero aún así, no creo que con estas fotografías podamos acercaros un mínimo a la sensación de inmensidad de aquel sitio: 

Tuvimos mucha suerte con la luz. Estaba nublado, y con nubes de tormenta. Siempre da más juego tener ese contraste de colores en el cielo, así que disfrutamos mucho fotografiando este lugar.

Aprovechamos para hacer la típica foto, sentados en el borde (eso sí, con mucho mucho cuidado). Esa sensación de estar allí sentada, con los pies colgando y la brisa que subía del Río Colorado me la guardaré siempre conmigo, ya que fui incapaz de fotografiarla.


Nos levantamos con mucho cuidado (arrastrando el culete hacia atrás y sin pestañear) y fuimos a cenar a un restaurante que nos habían recomendado en Page, llamado Big John’s Texas BBQ. Pulled pork y costillas asadas es su especialidad, con una salsa barbacoa con receta propia. De postre quisimos probar algo nuevo, y pedimos un Muffin de maiz hecho con mantequilla y miel. Nos gustó mucho todo y las raciones eran enormes. Así que tenerlo en cuenta antes de pedir! Además, ya en la mesa tienes cacahuetes para picar, y el agua es gratis. No fue precisamente barato, pero el ambiente era muy yanki y mereció la pena.

Antes de irnos, hicimos algunas fotos con los neones de las ventanas del restaurante. Y después ya satisfechos con la cena y con las fotos de aquel día, nos fuimos de vuelta al camping.

Día 10 – Jueves 3 de Mayo – Antilope Canyon

No paró de llover durante toda la noche y la tormenta no cesaba. Hoy nos tocaba visitar el Cañón Antílope. Y como todos los sitios turísticos aquí, para poder ver el Antilope Canyon, también hay que reservar con antelación, sobre todo si vas en temporada alta. Nosotros reservamos el día anterior. Guille no tenía muchas ganas de visitarlo, porque a parte de que es bastante caro (mínimo 40$), tenía miedo de que fuera imposible hacer fotos al ir en un grupo con guía y mil personas más. Sin embargo yo le insistí mucho, porque creo que este tipo de viajes no son solo para hacer fotos, sino también para conocer lugares nuevos y disfrutarlos. Y sí, por supuesto que un lugar abarrotado de turistas no es lo más agradable, pero yo no podía quedarme sin visitar ese lugar que tantas veces había visto en las revistas de la National Geographic. Al final Guille accedió, y decidimos reservar la visita guiada del Lower Antilope Canyon con Kens Tour.

Aunque el Upper Antelope Canyon es más espectacular de ver, preferimos ir al Lower, que pensamos que estaría menos masificado. La reserva se hace a través de internet, y debes estar allí media hora antes de la visita para pagar en mano.

Pero con la tormenta que había, no teníamos muchas esperanzas de que pudiéramos acceder. Años atrás, durante una de las visitas guiadas, una tormenta hizo que el nivel del agua del Río Powell subiera e inundara el cañón. El resultado fueron 11 turistas ahogados. Por muchas precauciones que se tomen, el cañón no deja de ser un lugar salvaje y no existen salidas de emergencia. Desde entonces, las visitas se restringen los días en los que anuncian lluvias.

Aún así, allí nos presentamos a nuestra hora, y para nuestra sorpresa las visitas se seguían realizando hasta nuevo aviso. Pagamos en mano y nos metieron a todos en una caseta, que hacía las veces de sala de espera, bar y tienda de artesanía. Allí nos dimos cuenta de que en nuestro turno estábamos unas 70 personas. Por suerte nos dividieron en grupos de 15 y cada grupo íbamos con un guía.

Salimos del recinto y dimos un paseo por una zona totalmente desértica. La verdad es que no entendíamos muy bien dónde se encontraba el cañón, porque allí no había ninguna montaña ni nada parecido. Pero pronto comprendimos todo, al ver unas escaleras metálicas que descendían por una estrecha grieta en medio del suelo. Al bajar unos pocos peldaños, empezamos a ver las primeras formas en la piedra. Formas talladas por el agua durante millones de años.

La ruta comenzaba en el punto más profundo del cañón, donde apenas llegaba la luz, y desde allí fuimos caminando durante 40 minutos, disfrutando de aquel espectáculo de colores rosas. Por suerte, nuestro guía resulto ser muy simpático y bastante paciente (dado que nosotros éramos los pesados del grupo que parábamos en cada esquina a hacer fotos de cada rincón). Incluso nos indicaban aquellas zonas desde las que podíamos encuadrar mejor el cañón y nos hicieron instantaneas para tener de recuerdo.

En resumen, sí, fue una turistada. Sí, había gente. Sí, tienes que hacer la visita guiada y no hay otra manera de disfrutar ese lugar. Pero fue muy llevadero. Lo vimos perfectamente, tuvimos tiempo de sobra para hacer fotos y la experiencia es súper recomendable.

También hay la opción de hacer un tour fotográfico, pero se nos iba totalmente de presupuesto.

Cuando terminamos el paseo, subimos a la superficie a través de una pequeña grieta en el suelo. Y de pronto, desde allí arriba, el cañón volvía a quedar totalmente oculto:

Antes de marcharnos a nuestro siguiente destino, hicimos una parada en un enorme supermercado en Page, llamado Safe Way. La verdad es que agradecimos encontrar un súper con opciones algo más saludables que lo que veníamos teniendo por el camino. Además, había wifi, lo cual estábamos deseando porque apenas habíamos tenido cobertura móvil los últimos días.

Después de reponer pilas con un sandwich casero de pavo y aguacate, nos pusimos rumbo a Monument Valley.

 

 

 

 

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