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Costa Oeste Estados Unidos – West Coast United States – Bryce Canyon

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Costa Oeste Estados Unidos – West Coast United States

BRYCE CANYON

Día 7 – Lunes 30 de Abril -Bryce Canyon

Dejamos atrás Valley Of Fire para dirigirnos a Bryce Canyon. Pero antes queríamos pasar por Zion National Park para informarnos de las rutas que podían hacerse allí, ya que nada de lo que habíamos leído en internet nos había convencido, y nos pillaba de paso. Entrar a Zion fue una odisea. Al haber llegado sobre la hora de comer, el parque estaba masificado y tardamos muchísimo en llegar al Visitor Center. Una vez allí, la mayoría de las rutas nos parecieron de bastante dificultad y tampoco nos llamaba la atención hacer una ruta a través de un cañón (allí es una de las actividades que más hace la gente, a parte de la escalada).

Así que seguimos nuestro camino hasta Bryce Canyon. El paisaje era súper cambiante. Pasamos por cañones y paredes verticales de roca, y al de pocos minutos estábamos atravesando valles y bosques ¡Todo era tan bonito! Por el camino vimos un rancho con bisontes, nos hizo ilusión porque todavía no habíamos visto ninguno! Cuanto más nos acercábamos a las montañas, el termómetro iba bajando de temperatura, se notaba mucho el frío.

Nada más entrar a Bryce Canyon fuimos en un busca de un camping, llamado “North Campground“, muy cerca de la entrada al parque. El precio era de 20$ la noche, y no tenían duchas pero se podían utilizar las del General Store por 6$. Por suerte, en los baños había calefacción, y digo por suerte porque fuera habíamos bajado hasta los 7 grados! Y es que estábamos a 2000 metros de altura y se notaba. Habíamos pasado del verano más sofocante al invierno más frío en tan solo unas horas. Y no solo hacía mucho frío, si no que también estaba nublado… ese día no íbamos a tener un bonito atardecer dorado.

Había dos maneras de visitar Bryce Canyon. Una era parando en cada mirador desde la carretera. Era muy cómodo porque se podía ir en coche y era como un paseo.
La otra opción era haciendo trekkings entre los pináculos naranjas.

Pero esa tarde tampoco nos quedaba mucho tiempo antes de que se hiciera de noche, así que después de montar la tienda de campaña fuimos haciendo un rute con el coche y parando en los miradores para ver las asombrosas vistas de ese lugar. Nos cansamos enseguida, y estaba anocheciendo. Cada vez notábamos más frío, la temperatura no dejaba de descender, ya habíamos llegado a los 3 grados.

Día 8 – Martes 1 de Mayo -Bryce Canyon

No nos despertamos tan pronto como otras veces, ya que sabíamos que el cielo iba a estar cubierto de nubes y no merecía madrugar para hacer fotos. Teníamos todo el tiempo del mundo para fotografiar en el típico día nublado, con una luz suave y perfecta!

Lo que no imaginábamos fue lo que nos encontramos al abrir la cremallera de nuestra tienda de campaña: ¡NIEVE! ¡POR TODAS PARTES! Ay mi madre, estaba todo nevado por una fina capa blanca y seguía nevando sin parar. Los copos se posaban sobre nuestra tienda tan suavemente que ni tan siquiera los habíamos oído llegar aquella noche. Al mirar el Forecast, vimos que seguiría nevando hasta las 10.00 de la mañana y al subir la temperatura comenzaría a llover. ¡Había que darse prisa si no queríamos acabar calados y sin fotos de este espectáculo!

Tuvimos la mayor de nuestras suertes. Bryce Canyon es un lugar complicado de fotografiar, ya que miles de pináculos se superponen los unos con los otros, dificultando la composición. La nieve fue el elemento perfecto para hacer fotos en este paisaje, ya que la niebla y la capa blanca ayudaba a resaltar las paredes naranjas de aquel lugar.

Por el camino a uno de los miradores más cercanos del camping (Sunset Point) nos encontramos con otro turista de Donosti. Charlando con él, nos aconsejó que hiciéramos las rutas de Queens Garden y Navajo Loop. Sinceramente, al no conocer la dificultad de estas rutas, teníamos miedo de que el camino estuviera peligroso por la nieve. Además no paraba de nevar más y más y en algunos momentos el cielo se cerraba tanto que caía la niebla y tan solo podía verse a pocos metros. Esperamos 10 minutos a que escampara y forrados con la ropa de monte, el goretex, la bufanda, gorro y guantes, comenzamos el Navajo Trail.

Como era de esperar no había mucha gente por el camino, y la mayoría solo andaban el primer trecho para observar las vistas y daban la vuelta. Con el tiempo de locos que hacía, nadie se había atrevido a adentrarse en el bosque de pináculos. El camino, para nuestra sorpresa, resultó ser mucho más fácil y corto de lo que parecía en un principio. Encontramos bastante barro en alguna de las bajadas, que se nos fue poco a poco pegando en las botas como si fuera arcilla, haciendo que cada vez pesasen más y más (tardamos días en quitarlo de ahí!). Pero a parte de eso, fue una ruta tranquila y fácil.
A mitad de camino, nos encontramos parte del loop cerrado debido a la nieve y desprendimientos. Pero tuvimos la opción de enlazar la ruta con la de Queensgarden y así pudimos ver un poquito de cada una. La ruta discurría a través de los pináculos naranjas, que en contraste con el color blanco de la nieve era un espectáculo visual. El inicio del trekking era bastante empinado, cuesta abajo. Después el camino se volvió prácticamente llano y al final volvía a subir a la misma altura desde la que habíamos comenzado. Un loop completo. 

Y para que veáis la poca dificultad del camino (que desde arriba da bastante yuyu), allí nos cruzamos con una clase de 30-40 niños de unos 9 años junto a sus profesores. Si pueden ellos, cualquiera lo hace!

La última subida fue bastante cansada. El cielo por fin se abrió y lejos de llover, empezó a salir el sol entre las nubes. Todo nos sobraba, los gorros, los guantes, las 3 capas de abrigo… Llegamos exhaustos y con ganas de desayunar y beber mucha agua!

La siguiente parada de ese día era PAGE.

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